Fue construido con motivo de la Exposición Internacional que tuvo lugar en Barcelona durante el año 1929. Contrariamente a la creencia popular, el edificio no sirvió de residencia real, sino que albergó la representación de la Casa Real Española. La Familia Real lo usó como lugar de reposo y el té, así como para recibir a los huéspedes ilustres que visitaron la exposición. Durante el certamen, los soberanos residieron en el Palacio Real de Pedralbes, de reciente construcción.
El diseño del pabellón corrió a cargo del arquitecto de la Casa Real, Juan Moya. Por esta razón, aunque los edificios de la exposición no se caracterizaron por su homogeneidad estilística, el edificio destacó porque no seguía las pautas de la arquitectura mediterránea y catalana de la mayoría de los palacios y pabellones de la Exposición, sino que se encontraba más cercano a los gustos borbónicos. La inauguración oficial, en presencia del rey Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia, las infantas y otras autoridades, tuvo lugar el 5 de octubre de 1929.